artistas trabajando en mexico Art galleries, museums at Mexico Art Exhibition in Mexico City Mexico City maps Art openings at mexico city art critics about mexican art and artists stolen art in mexico Contact us art, Art, arte, Arte, Mexican, mexican, galería, galeria, gallery, galleries, gallerie, museum, museums, museo, museos, musée, musées
Google
web arte-mexico
 
| biography | selected works | Texto
| ARTURO GUERRERO y MARISA LARA |

 

Corazones de asfalto

Arturo Guerrero y Marisa Lara son dos creadores sorprendentes e impredecibles. La búsqueda, el espíritu de investigación, el cambio son factores que han permeado su desarrollo artístico a lo largo de dieciséis años de trabajo conjunto. Han recorrido diversas etapas y abordado distintas inquietudes con una actitud renovadora e incesante. Sus series más recientes: El hábito de la luz (2000), La construcción del día (1998), y, El oxidado espíritu del siglo (1998); representan en el panorama de las artes contemporáneas una presencia fresca e innovadora capaz de fungir como vanguardia crítica y reflexiva sin concesiones a modas pasajeras ni a convencionalismo académicos.

Dos elementos de reflexión forjan el contenido de Corazones de asfalto: por un lado lo corporal-orgánico y por el otro lo urbano-objetual. Ambos conceptos palpitan en la médula metropolitana actual de cualquier ciudad del mundo. Como arterias del cuerpo humano las avenidas y las vías constituyen la cartografía existencial por las que ambos artistas transitan. Y es justamente ese transito vital en el que un solitario pero multitudinario "yo" cree ver siempre en la otredad la exclusión de su persona cuando en realidad el espejo paradójico y contradictorio de esos otros a los que siempre considera ajenos.

 

La serialidad, la repetición, la virtualidad,  y la uniformidad homegenizan la tan preciada intimidad y el pudor personal se ventila sin consideraciones para beneplácito de la mass-media. Moda y obsolescencia como patrones de  consumo que determinan la autoestima corporal y emocional y el implacable juicio social sobre la apariencia o la conducta personal. El tránsito infinito de millones de cuerpos indiferentes, apresurados, alineados. Trasvestismo del alma envuelto en maniquí, en pellejo seductor, en carne apetecible, en objeto vendible.

La personalidad propia se yergue intranquila, se incomoda consigo misma, duda a su alrededor, se confronta con esos otros tan ajenos con los que debe asumir prácticamente un proceso de  clonación. Los caminos que se recorren son inciertos: autopistas reales y virtuales, de asfalto o de electrónica que conducen a espacios insospechados, a lugares y ciudades remotas alcanzadas a través de vías que cortan o animan la intención, calles no registradas, atajos o correos equivocados, carreteras que confunden pero también señales de ubicación. El "largo y sinuoso camino" que hay que recorrer para vivir.

La vida es tránsito, cambio de territorio, desplazamiento cronológico. El ser humano y su única propiedad fiel y total: su cuerpo. Sus pies para sellar la tierra que pisa, sus manos para digitalizar lo que toca con las emociones y con el ordenador, su memoria para vencer al tiempo.

En este viaje y perpetuo recorrido el vehículo puede variar desde el auto, la bicicleta, la vestimenta, los zapatos, la cabeza cargada de ideas, la piel hecha de material insólito o el corazón andante.

Objetos simbólicos, fetiches, pasaportes, todos recursos del método con los que la más calculada certitud puede resultar inútil y el contacto más fortuito, resultar el hecho más estratégico.

Marisa Lara y Arturo Guerrero, Corazones de asfalto


Germaine Gómez Haro


Desde sus inicios en los años ochenta, la obra plástica de Marisa Lara y Arturo Guerrero ha representado el continuo enfrentamiento de su yo interno con la otredad. Portadores de un gran bagaje filosófico, su trabajo revela ecos de pensadores tan variados como Nietzsche, Bachelard, Baudrillard, Lipovetsky, entre otros. En perpetua cavilación sobre el devenir del ser humano en el maremágnum espiritual que nos ha tocado vivir, Marisa y Arturo se preguntan -y nos preguntan- qué somos, y sobre todo, qué podemos llegar a ser. Imbuidas en una suerte de "realismo poético", sus pinturas más recientes, en las que aparece la figura humana reducida a su apariencia, me remiten a Emmanuel Levinas, el filósofo de la alteridad: "La aparición del ser es posiblemente apariencia. La sombra se toma como una presa, la presa es abandonada por la sombra". Las presencias y ausencias -apariencias- que se vislumbran en estos lienzos, dan cuenta de la intensa exploración técnica, formal y conceptual que la pareja lleva a cabo cada vez que se interna en una nueva serie temática.

Su quehacer artístico ha reflejado, también, un profundo interés por la cultura popular en el sentido de pop urbano. ¿Hacia dónde caminamos en la ciudad-jungla que nos devora y nos condena a la masificación colectiva? En el arte de Marisa y Arturo, la condición humana es el epicentro que genera un torrente de cuestionamientos existenciales que proveen al espectador de nuevas visiones de la realidad. Sus imágenes certeras y conmovedoras son una invitación a combatir y resistir -en el sentido sabatiano- a la deshumanización provocada por los avances tecnológicos, los fundamentalismos ideológicos y las aberrantes luchas por el poder. En Corazones de asfalto, que se presenta actualmente en la Galería Oscar Román, Marisa y Arturo reflexionan en torno a la relación del cuerpo masculino y femenino en confrontación con los espacios públicos y privados, a partir de las rutas y caminos que van hacia el otro. Su trabajo reciente despliega un novedoso repertorio de evocadores códigos sígnicos y fetiches que representan las huellas de la existencia. Ser en cuanto dejar una huella -volvemos a Levinas- significa pasar, partir, absolverse. Por eso, todo signo es, en este sentido, una huella. Concluye el filósofo: "Cada hombre es la huella del otro".

Los corazones de asfalto de Lara y Guerrero palpitan, desenfrenados, en estas pinturas que homenajean al cuerpo humano como habitante anónimo de una voluptuosa ciudad que -a decir de Marisa- "gozamos, abusamos, tratamos como una puta, no la cuidamos... pero en la noche, a ritmo de la música y unos tequilas, ¡nos vuelve sauvages!" A manera de collage, utilizando un plano de la Guía Roji, Marisa entreteje en el interior de un enigmático e impersonal cuerpo femenino las coordenadas de una ciudad cuyas arterias conducen a distintos puntos sensoriales. El mapa de la vida se compone de fechas, lugares y acontecimientos, y cada ruta remite a vivencias, experiencias y recuerdos. Así, Marisa traza su cartografía íntima a partir de los entrecruzamientos y encuentros que han marcado su existencia. Sus pinturas son atmósferas evanescentes en las que el espectador se interna en un bosque de signos, dispersos con tiento en armoniosas composiciones de una fina calidad dibujística. También presenta obra realizada en soportes alternativos.


Arturo se centra en el cuestionamiento de la individualidad del hombre en relación con el espacio público y privado. Sus personajes, como surgidos de las tiras cómicas, son clones que se repiten en serie, deliberadamente, haciendo énfasis en la pérdida de la identidad. Prisioneros dentro de su elegante coraza de traje y corbata, sus "hombrecitos" son el símbolo de una sociedad absurda que ha convertido al ser humano en un ente vacuo, frío y mecanizado. En contraposición con las pinturas casi etéreas de Marisa, Arturo recurre a texturas gruesas e incorpora elementos y materiales extrapictóricos para acentuar la densidad de sus ambientes.

En ocasión de su exposición retrospectiva en el Museo José Luis Cuevas (El oxidado espíritu del siglo, 1998), llamé a la pareja "cronistas ontológicos de su tiempo". Y en efecto, en sus últimas exhibiciones -La construcción del día, Galería Oscar Román,1998; El hábito de la luz, Casa Lamm, 2000; Los ojos de la memoria, Universidad Metropolitana, 2001- se revelan como testigos y críticos implacables de la realidad contemporánea, siempre a partir de su relación del yo con el otro. Ahora, los percibo como "funambulistas", cuyo espíritu valiente y audaz les permite dominar el difícil arte de avanzar en la cuerda floja sin caer.


Webmaster: Olivier Reynaud . . . . . . .