A TRAVÉS DE
LA EXPERIENCIA EL RECORRIDO DEL MUNDO ONÍRICO DE FRANCISCO VALVERDE SE REVELA
EL MUNDO NO VISIBLE.
EL ALLÁ Y EL AQUÍ SE SOMETEN A UN MISMO TIEMPO- ESPACIO DETENIDOS EN EL SUEÑO.
OBRA QUE REFLEJA LA CONTINUIDAD BÚSQUEDA DE LO SIMBOLICO PARA ENTENDER AL DIOS
POÉTICO.
Francisco Valverde pinta con una depurada técnica donde lo primero que se observa es su profesión "pintor” y su intención "artista”.
Los filósofos orientales sostienen que lo primero que el hombre debe tener en cuenta es su intención, porque es el norte de cualquier actitud o acción, de cualquier búsqueda. Pues en Valverde se vislumbra muy claramente la intención de ser un artista, y en los tiempos que estamos transitando no es poca cosa que un joven de 28 años tenga como objetivo trazar a través de sus pinturas un puente entre lo conocido y lo olvidado, que es lo desconocido.
Desde que el hombre se encaminó en las bellas artes como medio para conocer otra energía, otro mundo o redescubrirse, han pasado siglos; y el arte ha tomado si se quiere, distintos caminos pero partiendo siempre desde la intención de reestablecer ese vínculo.
En estos momentos descubrir un artista que esté encaminado en esa búsqueda es como vivir una experiencia reconfortante en todo nivel, porque desde que el arte es arte han pasado maestros que nos han dado la posibilidad de transitar el puente y llegar cada uno al lugar de nuestra tierra, de viajar en nuestra propia tierra
Francisco Valverde con su juventud nos da la posibilidad de comenzar a introducirnos en su puente.
La forma del puente de Valverde es el surrealismo que está colmado de personajes, máquinas, barcas, escenas donde transcurren cuentos, poesías, relatos. En la pintura de este artista todo es arte.
Así es el mundo de Francisco Valverde Prado, así la "búsqueda de la palabra”, depende de cada uno de nosotros dejarnos llevar por ese mundo, por esa búsqueda.
La invitación está hecha.
Alfredo Ginocchio
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