En el umbral del siglo
Finalmente
todo lo que se ve en México parece una fotografía de Alvarez Bravo,
hasta en blanco y negro.
Los ojos de Don Manuel son los ojos de México, tanto dentro de un contexto
urbano como en una vista de un paisaje rural. Logra encuadrar la imagen precisa
y el momento, y entonces, nosotros como espectadores de segunda mano, vemos
y atrapamos esa escena por doquier.
No pasa un día sin que yo no vea una imagen viviente de Alvarez Bravo.
Supongo que si tuviese conciencia de como él mira a otros lugares, esas
escenas también me parecerían sus imagenes. Así el vivir
en el Distrito Federal es como vivir dentro de una película de Alvarez
Bravo: el revoloteo de la falda de una muchacha al caminar; los tendederos de
las azoteas con su ropa secándose; una herramienta en exhibición
en una tlapalería. El único otro artista que se me viene a la
mente que pueda compendiar tan sucintamente en lugar sería Eugene Atget
y su París.
Alvarez Bravo ha moldeado mi forma de ver la vida en México -y quizás
la visualizo como sus ojos me han enseñado, así como a otros muchos
visitantes y habitantes.
Aún ahora, cuando ocasionalmente toma una fotografía al ser paseando
en coche -y que puede ser más apropiado que esto en una ciudad motorizada-
logra captar ese instante que tan fugazmente pasa.
En este momento, al escribir estas líneas en una mañana temprana
y quieta, me asomo por la ventana al Parque México, y me pregunto ¿como
encuadraría Don Manuel al barrendero y sus carritos conforme se mueve,
solo. bajo la sombra de los árboles; ¿ en que preciso momento
sería adecuada la luz y cómo colocaría a este trabajador
dentro del cuadro?
El renovar nuestra mirada y hacernos conscientes de la vida mundana que nos
rodea, y atesorarla, es el don del artista.
Robert Littman,
enero 2000.
Presidente de la Fundación Vergel
English
Eventually
evetything you see in Mexico looks like an Alvarez Bravo photo-and in black
and white too. Don Manuel´s eyes are the eyes of Mexico, whether within
an urban setting or a vista in the countryside.
He manages to frame the precise image and moment and then, we as second-hand
spectators, see and seize that view wherever.
There is not a day that goes by that I don´t pass a living Alvarez Bravo
image. I suppose if I was aware of his view of other places, these scenes would
also come to look like his pictures. So, living here in D.F. is like being in
an Alvarex Bravo movie: the swing of a girl´s skirt as she walks by; the
laundry drying on a rooftop; a tool displayed in a hardware store.
The only other artist that comes to mind´s eye who so succinctly summarizes
a place is Eugéne Atget and his Paris. Alvarez Bravo has shaped my view
of life in Mexico - and perhaps I visualize it through what his eyes has taught
me, as must many others visitors and inhabitants as well. Even now, when he
takes the occasional photograph when driven around in a car- and what could
be more fitting than this in this so mobilized a town- he gets that instant
passing by even so rapidly.
Right now, as I scribble these lines, I glance out the window on the Parque
Mexico this early morningtime quieet and wonder how Don Manuel would splice
the scene of the passing street clearner and his barrels as he moves alone under
the shadow of trees- at what pricise moment would the light be right and this
toiler be placed within the frame?
To make us see anew and be aware of the mundane life around us -and treasure
it- that is the artist´s gift.
Robert Littman
President of Vergel Foundation
|
Webmaster: Olivier Reynaud . . . . . . . |