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Art # od063, "Muestras paralelas y complementarias en el otoño mexicano Nueva York 1990"

Periódico: La Jornada, 8 de octubre de 1990

Por: Olivier Debroise

by courtesy of http://www.latinartcritic.com , cortesía de http://www.latinartcritic.com

Deja bastante que desear, la exhibición más ambiciosa -único proyecto generado totalmente en nuestro país- promovida por el CNCA, la Dirección de Artes Plásticas e IBM de México

La decisión de los organizadores del Metropolitan Museum de establecer un doble corte en la secuencia histórico-estilística del siglo XX (de alguna manera similar a los que se introdujeron por motivos de síntesis en la sección prehispáníca), no satisfizo a nadie y desencadenó hace algunos meses una pequeña affaire d’État, que resta ahora grandeza al "esplendor" del último siglo del arte mexicano. Este doble corte eliminó sin más a los artistas nacidos después de 1910, y a las obras que los pocos seleccionados produjeron a partir de 1950 (esto atañe particularmente a Rufino Tamayo).

La polémica llegó a tal punto que hizo peligrar la existencia misma del proyecto. México y las instituciones afiliadas al desenvolvimiento del otoño mexicano de Nueva York 1990 decidieron paliar estas lagunas con una serie de muestras paralelas y complementarias, agrupadas bajo el pomposo lema México: a work of art.

La más ambiciosa de estas exposiciones fue promovida por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), la Dirección de Artes Plásticas e IBM de México. Pretende cubrir el periodo 19501980 -los años mal llamados de la "ruptura". Como el único proyecto ciento por ciento generado en México, la exposición fue inaugurada por el presidente Carlos Salinas, en la Galería de Ciencia y Arte de IBM, unas horas antes de la del Metropolitan ante un grupo concurrido de promotores culturales mexicanos, y escasos representantes de la prensa.

La selección de artistas, encargada originalmente a Fernando Gamboa, y elaborada finalmente por Miriam Molina y la Dirección de Artes Plásticas, deja bastante que desear. Teresa del Conde escribió para la ocasión un largo ensayo, retrospectivo y analítico del periodo conflictivo desencadenado por la exposición de Tamayo en Bellas Artes en 1947, pero su bien documentado discurso no parece haber influido la toma de decisiones museográficas. ¿Por qué incluir en este panorama a algunos surrealistas, como Leonora Carrington y Remedios Varo, cuya producción corresponde a una etapa y a una polémica anteriores? ¿Porqué incluir, entre los primeros intentos de abstracción, la clásica Vendedora de frutas de Oiga Costa, parangón de lo que se llama Escuela Mexicana? ¿Por qué dejar lado, en esta retrospectiva, a Vlady, a Wlademar Sjolander, a Mathias Goeritz? No fue por su nacionalidad, ya que la muestra incluye a otros 21 artistas de diversos orígenes. ¿Por qué sacrificar la escultura?

Exposición-relleno : nadie debía faltar en la lista, ni grandes ni medianos. Con algunas excepciones. (Remedios Varo, Carrington, Cuevas, García Guerrero y Mérida) cada artista está. Representado por una sola obra, algunas de las cuales no son, ni de lejos, las que se podían esperar (Vicente Rojo, por ejemplo, con una " lluvia" de colores pasteles de 1979 poco elocuente, lo mismo que Joy Laville y Luis Nishizawa). La exposición da la impresión de haber sido realizada con medios limitados, echando mano de las bodegas del Museo de Arte Moderno y del INBA, sin recurrir a las mejores colecciones privadas o a los propios artistas. Se trataba de revelar calidad y dinamismo para contradecir la decisión autoritaria de los organizadores del Metropolitan, pero el resultado parece, por el contrario, ratificar su elección.

En la National Academy of Design, una hermosa casa de principios de siglo a un costado del Museo Guggenheim, frente a Central Park, se presenta Mujeres de México, exposición organizada por Edward Sullivan de la Universidad de Nueva York y Robert Littman, actual director del Centro Cultural/Arte Contemporáneo. Financiada por la Fundación Cultural Televisa, viajará posteriormente al Museo de Monterrey y al CC/AC en la ciudad de México. Por razones inexplicables, el catálogo (que incluye un largo ensayo de Sullivan), aunque impreso en México, cuesta cien dólares (más de tres veces el precio del mamotreto del Metropolitan).

Esta será, probablemente, la exposición mexicana más visitada, aparte de 30 siglos, pues su tema es acorde con ciertas inquietudes del público neoyorquino.

Es, además, la muestra más sólida, con una selección acertada, aun cuando se le puede reprochar algunas inclusiones (Marie José Paz, Lucero Isaac, aparecidas en el pasado semestre en el plástico mexicano) y otras ausencias (Cordelia Urueta, Mariana Yampolsky). Frida Kahlo y María Izquierdo, inclusive, ahora indiscutidas figuras de la pintura mexicana, están mucho mejor representadas aquí que en el Metropolitan (volver a ver el Moisés de Frida). La revelación probable será Alice Rahon, que logra (por primera vez, quizás) figurar con solidez entre las grandes damas, Kahlo, Izquierdo, Carrington y Varo. Entro las artistas jóvenes, una buena selección de dibujos de Rocío Maldonado, una acertada colección de fotografías de Lola Álvarez Bravo, Kati Horna, Flor Garduño y Laura Cohen.

Al estar organizada alrededor de un tema (la producción de las mujeres),la selección no cae en el insoportable, Mexican curious, lo que comprueba, por si era necesario, que existen maneras de evitar este tipo de lugares comunes. El mismo Edward Sullivan no lo logró (o no quiso lograrlo) en la otra exposición que organizó en la vecina Americas Society de Park Avenue, con el titulo de Aspects of Contemporary Mexican Painting. Sullivan hace una lectura bastante prejuiciada de la producción artística reciente de México, en la que subraya desde York- los "valores nacionales", remanentes de la vieja polémica sobre la identidad nacional de los años veinte y treinta. Piensa -como lo hemos hecho hace algunos años- que el mexicanismo de hoy refleja una particular situación de la crisis del arte y la sociedad mexicanas, pero elimina, queriéndolo o no, muchos de los aspectos irónicos y paródicos que ésta ha desencadenado. Su planteamiento será fácilmente comprendido, de todos. modos, por un público poco o nada enterado de lo que sucede en México; refuerza hasta la saciedad los cliché en la materia. En ese sentido, Aspects… prolonga perfectamente la visión esbozada en la última sección de la exposición del Metropolitan.

 
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