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Art # od060, "Los Picasso de Picasso"

La Cultura en México, 26 de diciembre de 1979

Por: Olivier Debroise

by courtesy of http://www.latinartcritic.com , cortesía de http://www.latinartcritic.com

Después de seis años de complicadas transacciones, la herencia de Picasso fue finalmente repartida entre sus herederos potenciales. El principal beneficiario resultó ser el Estado francés que, conforme lo estipulado en la ley sobre derechos de sucesión, permite el pago en obras de arte. La colección -228 óleos, 149 esculturas, más de tres mil dibujos, innumerables documentos, manuscritos y libros-, preservada sin desmantelar, será instalada a partir de 1981 en el Hôtel Aubert de Fontenay en París, transformado en uno de los más importantes museos de Picasso existentes. Las obras que integran el legado y que Piasso siempre conservó consigo, rehusándose a venderlas, abarcan sistemáticamente todos sus "periodos" desde el academicismo de sus primeros años hasta las últimas creaciones en cerámica. La coherencia de la muestra permite observar las continuas rupturas en la evolución de un artista que se empeñaba en destruir las formas que él mismo creaba.

La obra de Picasso empieza, tan brusca como magistralmente, en 1892 -tiene escasos catorce años- con sus estudios académicos en la Escuela de Bellas Artes de La Coruña. Ya para 1900, la inconformidad lo lleva evolucionar hacia el impresionismo, tendencia aún totalmente ignorada en la España de su tiempo. Una paleta sobrecargada, colores densos, violentamente aplicados al estilo de los primeros fauves (Retrato de Casagemas en su lecho de muerte. 1901) le atraen sus primeros éxitos y su primera exposición parisiense: tiene veinte años.

Inmediatamente, Picasso se crea un estilo totalmente original. El dominante glauco, algo verdoso, traslúcido, que baña sus expresivas escenas de seres hambrientos y miserables, se vuelve, una suerte de formula retórica que se afina de cuadro en cuadro para interpretar el sentimiento patético muy personal del joven expatriado. Cuando, en 1904, el rosa sustituye al azul, la suave languidez, una alegría difusa y enternecida inunda sus cuadros. Paralelamente las formas se hacen más voluptuosas, los volúmenes surgen de la profundidad monocromática, el modelado más potente reincorpora cierta tradición del dibujo clásico (Los dos hermanos, 1906).

Sin abandonar todavía su "periodo rosa", Picasso, a partir de 1906, transforma una vez más sus figuras, su dibujo. En la representación convencional de la persona humana, Picasso introduce ligeras asimetrías, estilizaciones que sí bien afirman la expresión, no alteran aún el sentido anecdótico de sus óleos (Cabeza de mujer, invierno de 1906).

Entre los dibujos que Picasso conservó están casi todos los bocetos preliminares a la creación de Les demoiselles d’Avignon. Es sorprendente observar cómo una obra que cristaliza de manera definitiva la ruptura más completa en la evolución del arte moderno, tiene lazos históricos estrechos con la tradición pictórica europea. Los primeros bocetos (principios de 1906), apenas estilizados, son variantes sobre el tema del Baño turco de Ingres, obra cumbre del academicismo francés del siglo XIX. Sí en los primeros dibujos la anécdota todavía rige la composición (un marinero irrumpe por una ventana en un burdel de pueblo asustando a las chicas desnudas), muy rápidamente la forma predomina sobre el contenido (el marinero aparece entonces sentado entre las prostitutas, luego desaparece completamente, sustituido por un arreglo de frutas un tanto abstracto, y las mujeres se quedan estáticas viendo hacia afuera del cuadro). Paralelamente las formas se quiebran. Los personajes, tratados individualmente, adquieren características que ya no son como en el cuadro de Ingres, un amontonamiento de volúmenes relacionados que conforman la composición. Picasso trabaja cada cuerpo por separado (serie de dibujos de fines de 1906), abandona el círculo, forma predilecta del trabajo volumétrico convencional, para descomponer sus líneas. Hacia 1907, el "plumeado" acentúa violentamente los sombreados, contrasta los volúmenes subrayados por espesos trazos, negros. Finalmente el artista recurre a formas abstractas cada vez más depuradas que sustituyen la primera estilización. Picasso inventa entonces una verdadera sintaxis de formas y líneas recurrentes que se organizan de muy diversas maneras, estructurando sus cuadros a partir de esquemas geométricos simples. El trabajó "analítico" del cubismo llegará a su cumbre en las obras creadas en 1910 durante la convivencia con Georges Braque en Céret. Picasso fragmenta caída vez más sus volúmenes, reduciendo las tensiones especiales propias de la investigación cezanniana. Diversamente escalonados, los planos son formas cada vez más sencillas en constante desajuste entre sí. Al mismo tiempo Picasso intenta traducir sus experimentos en algunas esculturas (Cabeza de Fernande) e, ironizando, sobre sus propias creaciones, introduce elementos ajenos a la plástica: letras impresas al principio, luego papel-tapiz recortado y desechos varios que "disfrazan" el espacio del cuadro. Picasso crea un espacio formal totalmente nuevo en el que los objetos, sin ser representados, conforman la "realidad" de la obra. Posteriormente, y siguiendo estas investigaciones, realiza unos "papeles-pegados en tres dimensiones" en los que reducciones de objetos (botellas, pipas, guitarras, etc.) están colocadas sobre un soporte plano: ni cuadro ni escultura sino construcciones espaciales que subrayan la subjetividad del cuadro cubista (1913-19,14).

 
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