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Art
# cm026, "DPPAI (Arquitecto)"
Por: Cuauhtémoc Medina |
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Periódico:
Reforma,
México, D. F., Miércoles 21 de junio del 2001
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by
courtesy of http://www.latinartcritic.com , cortesía de http://www.latinartcritic.com
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LCM/Fernando
Romero. La primera impresión que produce la exposición del Laboratorio Ciudad de México (LCM) es de energía, oportunismo y desbordamiento. Pero el espectador siente que las ideas del grupo carecen de suficiente intensidad teórica, política, histórica o artística o están aún en una etapa muy primaria de formación. La muestra es sorprendentemente "modernista", no obstante que el LCM intentó contrarrestar el espacio de cubo blanco del Carrillo Gil cubriendo una pared con una estructura flexible de tela cercana a la estética neumática de los años 50-60. En largas mesas paralelas repletas de imágenes, collages, monitores de video e improvisadas maquetas, el LCM y su líder, Fernando Romero (México 1971), exhiben los proyectos que han venido realizando a lo largo de poco más de un año, compilados en un libro/catálogo/carpeta promocional titulado 016. Son esencialmente casas habitación, pero incluyen un proyecto de ampliación del Carrillo Gil y un proyecto inicial de un hipotético Museo de Arte Contemporáneo. También, LCM lanza el primero de sus proyectos de investigación: un libro sobre la Zona Valle de México (titulado ZMVM) con estadísticas inverosímiles, cuadros comparativos, mapas reveladores y diagramas sobre los temas explosivos (riqueza, contaminación, agua, infraestructura, etcétera). ZMVM viene ilustrado con 11 series fotográficas de artistas jóvenes, algunas no muy distintas de las que recibiría una publicación estadística oficial y otras -como la extensa serie de fachadas de Claudia Fernández, la investigación de letreros en renta y tipografía de números de taxi de Iñaqui Bonilla y la serie de imágenes de agua de Laureana Toledo- que por ser representativas del tratamiento conceptual de lo urbano del arte reciente, quizá hubieran merecido un comentario curatorial aparte. Finalmente, LCM presenta su Proyecto de Cultura Contemporánea (PCCM) que traerá "personalidades" del diseño, cultura y arquitectura contemporánea para diseminar sus ideas e interactuar con la trama cultural/urbana de México. La intención es obviamente desbordar el agotado modelo del estudio del arquitecto para proponer al LCM como el motor/generador/detonador de una nueva práctica y cultura arquitectónica y el nodo de contacto con la cultura arquitectónica global, en un país donde, según ellos, nada de mucha importancia ha ocurrido desde Barragán y donde el arquitecto tiene que ser: 1) diseñador, 2) promotor, 3)político, 4) artista y 5) investigador. Como se ve, tan o más importante que las obras es la actitud de intensidad globalista, ligereza post-social y esteticismo lúdico que el grupo desea encarnar. Se trata de una identidad labrada bajo la instigación y la sombra del mentor de Romero, el arquitecto/teórico/visionario Rem Koolhas. De hecho, a la entrada de la muestra se exhibe el proyecto de la Sala de Conciertos de Porto, Portugal (1999) que Fernando Romero realizó como integrante de la OMA (Oficina para la Arquitectura Metropolitana) de Koolhas. Las influencias no se ocultan: la inmodestia de la autopromoción, el uso de siglas y la ambición de intervenir en el campo intermedio del arte contemporáneo y la arquitectura provienen de Koolhas. El uso de recortes de revistas de moda y publicidad en los collages de los proyectos de LCM provienen del grupo inglés Archigram, aunque tratándose de México la visión de los proyectos habitados con modelos tomados de revistas de moda resulta racialmente y políticamente inoportuna. Finalmente, la matriz escultórica, el proceso de improvisación material y la estética sublimada del subdesarrollo de algunos proyectos tienen una cercanía evidente con Gabriel Orozco, cuya casa de campo está entre los proyectos del grupo. Si algo caracteriza la estética de LCM es la aplicación de una metodología de incisión-corte-proceso-desplazamiento y rearticulación de un objeto determinado. Más que una discusión de función, contexto o valores sociales, LCM parte de trama modernista o futurista para romper su continuidad estructural y reformularla como un espacio poligonal. En el proyecto más logrado (LCM 003/Talleres) edificio existente modernista de planta abierta y en forma de "T" se transforma en una serpiente laberíntica y zigzagueante, como si fuera el desarrollo monstruoso y paradójico de la transparencia y racionalidad del modelo preexistente. Apuntemos que pareciera difícil imaginar que una estética como ésta pudiera enfrentar comisiones que requirieran multifuncionalidad, gran densidad histórica o complejas tareas sociales. Cómo vaticinar si una colección de proyectos arquitectónicos germinales fue el registro necesario de una máquina cultural en germen, o un gesto promocional desmesurado, producto del veloz consumo/sucesión/desalojo curatorial de "creadores jóvenes"? Doblez By the way (Por cierto/Junto al camino), la hermosa pero modesta instalación sonora de la artista canadiense German Koh, propuso la mutua imbricación del contexto intolerable del tráfico vehicular del Periférico y el espacio semi-religioso y alegórico del interior de la Torre de los vientos, la escultura de Gonzalo Fonseca frente a Perisur, tan parecida a un Zigurat. Koh instaló un micrófono que transmitía el sonido del tráfico al espacio de exhibición para generar un ruido atenuado, meditativo y concretista. A la vez, intervino las frecuencias de radio que difunden noticias sobre el tráfico para que los conductores escucharan el rugir de sus máquinas al transitar por la escultura. Este eco y retribución entre el espacio de arte y la calle proponían un consumo meditado de la urbe. Era notable cómo el velo de la duplicación estetizaba el trajín de la megalópolis. |
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